Buenos días si es por la mañana, hoy queremos abordar uno de los más queridos personajes del tabaco, el único e inigualable Don Litto Gómez creador de La Flor Dominicana. El mismo que ves con sombrero blanco y cautivante personalidad. Hablemos un poco de sus inicios en este maravilloso mundo, y los caminos que ha tenido que recorrer para llegar a ser quien es y su responsabilidad con el consumidor que gusta un cigarro LFD a nivel mundial.

Para los que creían que Don Litto era de Tamboril, quizás si pues ahí ha pasado los últimos años mezclando y haciendo una marca para el gusto del consumidor, pero su origen es España, criado en Uruguay, crece viendo el ejemplo de trabajo de su padre.

La barrera del idioma fue un límite muy marcado, debido a que tenía que buscar varios trabajos para poder mantenerse. De Toronto, esperan años y de ahí se mudan a Florida en donde en su afán constante de progresar y ser exitosos intentaron dirigir dos licorerías, luego una casa de empeño. Curioso y poseedor de un impulso para la superación personal, Gómez se centró tan intensamente en el volumen de joyas que se movían a través de la tienda que descubrió que podía sostener dos collares en la mano y distinguir 14 quilates de 18 quilates y pronto convirtió la casa de empeño en una joyería. Conoce a Inés Lorenzo con la cual aparte de casarse posteriormente lo anima luego del trágico suceso de robo que se vio envuelto, el cual lo obligó a cerrar su joyería.
Los dos se unieron a un inversionista de bienes raíces de Miami para crear una marca dominicana de cigarros llamada Los Libertadores en 1994. Lorenzo dirigía la distribución en Miami y Litto administraba la fábrica, una pequeña y modesta tienda en Villa González con cuatro estaciones de rodadura, luego de una separación con su socio comercial. Junto a Inés Lorenzo su esposa y socia comercial, Gómez comenzó a hacer cigarros La Flor Dominicana en una pequeña fábrica con solo cuatro estaciones de laminación. Los primeros La Flor Dominicanas fueron leves. Gómez se liberó del suave molde del cigarro cuando lanzó una forma única en 1997 llamada El Jocko Perfecto No. 1. Más tarde creó The Chisel, un figurado con una cabeza en forma de cuña que finalmente fue registrada. Cultiva gran parte de su propio tabaco.

La habilidad de Gómez para la innovación ha sido elogiada por consumidores y críticos, ya que fabrica casi 4 millones de cigarros por año y ha aparecido en la lista Top 25 de Cigar Aficionado cada año. La fábrica de Gómez está ahora en Tamboril, y aunque su hijo Antonio ha comenzado recientemente a involucrarse en el negocio, Litto, de 61 años, no muestra signos de abandonar.

Es todo amig@s nos vemos en una próxima entrega de su blog, gran abrazo y feliz día para todos.
