Arturo Fuente Co. fue fundada en 1912 por Arturo Fuente, en Ybor City, Florida. Cuando se estableció la empresa, Arturo Fuente nunca soñó que su pasión por los puros se convertiría en un referente mundial para la industria tabaquera. Inició su empresa desde sus humildes comienzos, enrollando y mezclando puros en la parte trasera de su casa con su esposa Cristina y sus dos hijos, Carlos y Arturo. Cuatro generaciones después, la empresa sigue siendo de propiedad familiar y está operada en la República Dominicana.
Chateau de la Fuente, “Lugar de nacimiento de un sueño”, se encuentra en el pueblo de Caribe, y es el hogar de la plantación de tabaco de renombre mundial de la Familia Fuente. Allí, la familia estableció a República Dominicana como un lugar de cultivo de envoltura de puros premium, con Fuente Fuente Opus X, ahora uno de los puros más aclamados jamás producidos.

En sus cien años de historia, Tabacalera Fuente ha sufrido numerosos contratiempos, como el incendio de su primera fábrica en Tampa, el embargo de tabaco procedente de Cuba con el que se suministraban, y la destrucción de otra de sus fábricas en Nicaragua a manos de la guerrilla sandinista. En 1998, la naturaleza les golpeó de nuevo con el paso del huracán George, que destruyó la mayoría de las casas de tabaco o curado de su finca de Bonao, aunque con mucho esfuerzo lograron reconstruir por completo su Chateau de la Fuente.
Los cigarros Arturo Fuente se convirtieron en los ochenta en uno de los mejores puros del mundo. Un famoso crítico francés de puros, les sugirió que, para ser grandes, por la pasión que ponían en sus cigarros, tenían que empezar por crear un cigarro 100% dominicano. Y este fue el reto que asumieron, a pesar de que todos decían que era imposible. La primera hoja de capa salió de la finca Chateau de la Fuente en 1992 y tras someterla a tres años de añejamiento, nace el primer cigarro 100% dominicano en 1995: Fuente Opus X, que tuvo una gran repercusión en la prestigiosa revista Cigar Aficionado. Aunque, las alegrías duraron poco porque un año más tarde, la bodega californiana Opus One les demandó por el uso de la marca, pero tras varios años de lucha judicial ganaron la demanda.

La técnica para construir el bonche del cigarro es muy peculiar: primero preparan dos hojas de capote, a las que recortan sus extremos exteriores, y luego van tomando las cinco distintas hojas de tripa, para darle complejidad de aromas y sabores al puro. Los tabaqueros van formando con cada hoja unos finos cilindros, torcidos en espiral, que luego juntan en la palma de la mano. Ésta es una técnica ancestral cubana, que transmitió a sus descendientes el abuelo Arturo Fuente, criado en la Perla de las Antillas, y permite una óptima combustión del cigarro.
